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Por la ruta de lo inexplicable

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En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos.En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y Por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
* Borges sabía bien que la perfección  mata la ciencia

A lo que me dedico ahora (aunque no lo creeríais nunca)

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Ayer llovió en Madrid. Caminaba por la Castellana cuando recibí una llamada del otro lado. Del lado de la vida. - Hola Parvati. - ¡Guillermo! ¡Qué sorpresa! ¿Ya has llegado? - Sí, ya estoy por aquí. A Guillermo le han dado una beca en una residencia de estudiantes para escribir durante un año. Suena bien, ¿eh? Suena demasiado bien. Aún en las nubes, su voz flotante se escucha entrecortada. Me cuenta que le encanta la residencia y que el resto de artistas son "unos genios, Parvati".  - Van a venir editoriales de las grandes para saber en qué andamos metidos. Ojalá les guste lo que hago. - ¿Cómo va la novela? - ¡Genial! He estado trabajando todo el verano y confío en lo que tengo. De todas formas, no te llamo por mí que aún hay poco que contar. Te llamo para saber cómo estás. Mientras proceso la información, y su terrible pregunta, se encienden las luces de una de las cuatro torres. Hoy son color rosa. Esquivo a los viandantes, sorteo un charco, maldigo el momento en el que m…

Aguaparties y varios tipos de fauna (1)

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Hay tres desconocidos en calzoncillos bailando en nuestra casa. Rondan los cuarenta años. Son las tres de la mañana. No sé si llamar a mi madre suplicando ayuda, contarle toda la verdad y nada más que la verdad o denunciarles por allanamiento de morada. Es julio y hemos venido a Mojácar a pasar una semana juntas. Estos hombres han aparecido entre los arbustos del jardín trasero de la casa alquilada, se han metido hasta la cocina y huelen a alcohol desde lejos. Sin embargo, y contra todo pronóstico, mis amigas están entusiasmadas con la ocupación y nadie, salvo yo, parece estar enumerando los peligros a los que nos exponemos. Suena Juan Magán. - Parvati, te cogemos tu maquillaje. Entorno los ojos desde el sofá. Sí, han decidido maquillar al más perjudicado de nuestros invitados.Veo desde la distancia su entusiasmo con mi anti-ojeras de Yves Saint Laurent y murmuro un maleficio. Bea parece divertirse la que más. Le marca las cejas, le echa mi base y mis polvos y, por último, le pinta l…

Hoy quemamos Madrid (o cómo ser el culmen de la pedantería)

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Odio salir de noche. Puedo ser la que más baila, la que más se ríe. También puedo fingir que no veo la podredumbre social discotequera. Pero hay una cosa que nunca puedo hacer: hablar con desconocidos. Es superior a mis fuerzas. Mi abuela dice que soy capaz de espantar a cualquiera. Especialmente, a aquellos voluntariosos que se atreven a decirme hola. Por eso odio salir de noche. Hay demasiadas posibilidades de que un extraño se pare y te mire, te coja de la mano y crea que eres la pareja ideal para bailar bachata.  Esa es la razón por la que llevaba evitando las salidas hasta las tantas desde hacía mucho tiempo. Medio año. El fin de semana pasado, sin embargo, volví a la jungla. A los Mr. Darcy y a los Mr. Bingley. Pelo largo, raya en medio, ropa que creía haber escondido en un rincón. Los tacones, mejor out. Estuve a punto de rajarme porque el día antes había dormido dos horas. Don't ask me why.  - Venga Parvati, hoy quemamos Madrid.  Cuerpos movedizos, mujeres desterradas, ho…