Cómo ser otra persona con unos sencillos martillazos (puerta secreta y directa, sin trasbordos)


294 TFUE

Primera lectura
Por llegar diez minutos tarde, diez minutos, abuela, por Dios! ¡No es una vida!", mi abuela me castigó dos semanas sin salir por la noche. "Por la noche" significaba hasta las doce en punto. Tenía catorce años, cinco amigas y unas ganas locas de vivir la vida en la urbanización playera. Por desgracia, mi abuela no tenía los mismos planes para mí. 
Sólo podrás ir y venir a la playa conmigo por la mañana y por la tarde. 
¿QUÉ?
Esas amigas tuyas no me gustan ni un pelo. 
Aunque sospechaba que mi abuela tan sólo buscaba un buen samaritano que le llevase la hamaca y la toalla nunca la bolsa, nave del misterio de toda sexagenaria voluptuosa tuve que acatar la recién implantada ley marcial. 
Y así, salíamos a las diez y media y volvíamos a la una. Telediario, tute y siesta. A las cinco y media, caminábamos bajo el sol abrasador hacia el mar. A las ocho volvíamos, a las diez "en la cama estés". Al día siguiente, vuelta a empezar.
Mi verano de los catorce, previamente imaginado como una película de Grease, se marchitaba. Se caía a pedazos. Sentía que me arrugaba y me encorvaba engullida por el mismísimo tedio.
Un día bailoteaba, desesperada, por la habitación cuando lo vi. Era un tomo de Cátedra bastante grueso. Páginas limpias, letra pequeña. Tenía notas al pie y eso me asustó un poco. 
Orgullo y Prejuicio leí. 
Lo volví a dejar en su sitio. Nos miramos con desconfianza. Aquél libro era lo único que podía salvarme. Empecé a leer. 
*
Segunda lectura
En verano, Madrid es un infierno. Al contrario que en otras regiones de España, no es al sol a quien debes temer, sino al asfalto, a su fuego. Esta vez tengo diecisiete años y camino hacia la biblioteca a las cuatro de la tarde. Largas gotas de sudor me recorren la espalda mientras subo una cuesta interminable. No tengo ni dinero para ir en metro. Me arrastro. Soy consciente de que estoy sudada y me da un asco que me muero. Sin embargo, la inusual transpiración no es el peor de mis problemas. Tengo el corazón destrozado. Me he enamorado, me han correspondido y me he tirado al mar sin salvavidas y sola. Entro en el edificio. Terror glacial acondicionado mientras cientos de títulos me gritan por los pasillos.
Castillos de cartón leo con mi voz de adolescente nihilista. Y Almudena, queridos, me da una esperanza nueva.
*

Conciliación
Me pasa algo muy raro todos los días. Me levanto, me meto en la ducha y repito: Pienso en bisontes y en ángeles, en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte. Y esta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita.
Día tras día. Se lo digo a Núria que asiente con la cabeza sin mucho entusiasmo. "Se te pira mazo" Años después, y una vez leído el libro, me llama y me confiesa: "Tía, P., me pasa" ¡Me pasa lo de los bisontes!". Para mí que hay algo de conjuro en esa última frase. 

*
Tercera lectura
Ave Madrid-Valencia. En Valencia, tren hasta Xàtiva. Tengo veintitrés años y muchísimas ganas de huir de mi país. Echo de menos Detroit. A me ha recomendado un libro "muy bueno" cuya historia transcurre en la Motor city. Ha ganado un Pulitzer y lleva por título Middlesex. Lo llevo en la maleta pero no estoy de humor para leer. Anochece. Hace dos días hablé con Don y con Bev. Me preguntaron por qué no tenía trabajo. "Es complicado", les dije.  En realidad, no es nada complicado. Aún no he terminado la carrera por culpa del maldito Erasmus y todo el mundo parece gritarme que he perdido un año. "A este paso, volverás por mi funeral", se lamenta Don. Suspiro profundamente. Tomo el libro. Ahora sí. Viajo mucho más rápido que este tren quejumbroso. Estoy volviendo, familia. Estoy casi allí. 


*
No han sido los mejores libros que he leído. Sin embargo, todos forman parte de mi propia historia.
¿cuáles son los vuestros?


Comentarios

  1. ¡Ay, los libros! Siempre he sido una apasionada de ellos y algún día sé que escribiré uno. No solo es importante el libro que estás leyendo, sino también el momento en el que lo lees, porque a veces no es el libro el que no encaja sino el momento en el que intentas leerlo.
    De pequeña adoraba El pequeño vampiro, era capaz de tirarme horas y horas devorando cada una de sus palabras. Después muchos libros entre medio, buenos y malos, hasta que cayó en mis manos Luces de bohemia y todo lo que eso significaba. Y, si ahora mismo tuviera que recomendar un libro, creo que diría el Libro de Baltimore (o cualquiera de Joel Dicker), porque, al menos a mí, me hace pensar.
    Un saludo

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    1. ¡No me lo puedo creer! Yo también leí El pequeño vampiro. Me ENCANTABA. Y en cuanto a Joel Dicker, he leído "La verdad sobre el caso Harry Quebert" y más que hacerme pensar, me enganchó como hacía años que no lo hacía un libro. Lo leí justo en exámenes y casi me da algo. Me apunto el Libro de Baltimore. :D

      Un abrazo fuerte,
      P.

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  2. Se me hace muy difícil elegir porque siempre tengo un libro en la mano, pero creo que sería "La triste historia de tu cuerpo sobre el mío" que me hizo llorar y aceptar un final y "Los pilares de la Tierra" que me flipó a todos los niveles de mi vida.
    Un abrazo!

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    1. Hola Lau! Te entiendo súper bien con lo de "me flipó a todos los niveles de la vida". Yo lo leí en segundo de ESO (se puso de moda en mi clase) y creo que era un poco pequeña para semejante despliegue de acontecimientos ;) Me apunto "La triste historia de tu cuerpo sobre el mío". No eres la primera que me habla de ese libro y me apetece leerlo.

      Muchas gracias por compartir estas joyas aquí.
      Un abrazo fuerte,
      P.

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  3. Qué preciosa forma de destacar algunos libros que te han marcado. Me engancha tu estilo; logras transmitir muchísimo y me alegro de haber encontrado este blog. Me identifico especialmente con "Segunda lectura"; esos veranos abrasadores en Madrid que te atocinan hasta quitarte las ganas de vivir... ¡Bufff, qué evocador! Contestando a tu pregunta, "Demian" es un libro clave que forma parte de mi historia. Lo he leído tres veces en distintos momentos de mi vida y siempre me ha dicho algo diferente y único. Un fuerte abrazo.

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    1. Muchísimas gracias DP! Quería hacer algo diferente a la típica lista, y se me ocurrió esto. En cuanto al libro de Damián, me lo apunto en mi lista de Goodreads para la próxima vez que haga una excursión a la biblioteca. Gracias por compartir este cachito de sabiduría aquí. ;)

      Un abrazo fuerte,
      P.

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  4. Gracias por pasarte!!^^♥

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  5. La tregua - Mario Benedetti
    La borra del café - Mario Benedetti
    El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
    Martes con mi viejo profesor - Mitch Albom

    Algún día te contaré la historia de cada uno de ellos, tal y como has hecho en tu narración. Creo que no me he leído ninguno de los tuyos, así que me los apunto.

    Salud!

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    1. Hola Óscar :)
      La verdad es que tengo un poco atravesado a Mario Benedetti, no me preguntes por qué. Pero me los apunto! Esos precisamente no me suena haberlos leído, la verdad.
      En cuanto al libro de los abrazos es curioso, porque me lo recomendó una amiga y en la feria del libro de hace un par de años estuve a puntísimo de comprarlo, pero al final compré "Mujeres" y me decepcionó un poco, la verdad. Me esperaba una novela y no un Galeano-Blog (con pequeñas historietas).
      Me apunto todos y quizá pronto hable de alguno de ellos en el blog.

      Un abrazo fuerte,
      P.

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  6. Pues te aviso entonces que el libro de los abrazos son microhistorias también, aunque en mi opinión son maravillosas todas. A mi me divierte abrirlo al azar y cada noche leer una o dos ;-)

    En cuanto a Benedetti, decirte que esos dos libros son maravillosos, al menos a mí me lo parecen, pero para gustos, ya se sabe! Siempre se ha dicho que hay que quedarse con el arte y no con el artista.

    Abrazos!

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