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Mostrando entradas de enero, 2017

De la facultad y otras fiestas

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(Está sonando) (Está sonando II)

Volví a la Facultad hace un par de meses. Necesitaba un artículo doctrinal que, bien sabía, podría salvarme la vida. Ya en el coche, fantaseé con la idea de encontrarme con algún compañero. Bueno, no con cualquiera. Sabía muy bien con quién. Con Julio. Me habían contado que seguía opositando en Madrid -no a una oposición cualquiera, claro, él opositaba a una de las difíciles- y pensé que podría estudiar aún en la biblioteca de la Facultad.

Aparqué cerca del rectorado y dejé que los recuerdos me fueran golpeando uno a uno. Los mensajes de WhatsApp, las escasas conversaciones en clase, el día que me enteré de que tenía novia o cuando supe las razones de su ausencia en un examen de Internacional. Curiosamente, las únicas veces que había quedado a solas con él fueron antes y después del Erasmus. Algo debió ir muy mal en aquellas reuniones o citas -no sabría muy bien cómo llamarlo- porque nunca más volví a saber de él. Tengo que reconocer que, muy a mi pes…

Cita a ciegas con un muslo

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Son incontables las veces en las que he recibido audios, correos electrónicos o señales de humo con la siguiente plegaria: "¡Voy a quedar con X, y no sé qué ponerme! ¿Los pitillos que me probé el otro día contigo me hacían muslos?" Efectivamente. Los pitillos que nos hacen muslos son la preocupación más acuciante en la to-do list previa a cualquier cita. Y no me refiero sólo a mujeres. La llamada de auxilio descrita pertenece a uno de los diálogos más surrealistas que he tenido con un amigo. Baby, I like your style. Mi pregunta es, ¿por qué? Nunca he oído a nadie quejarse ex post sobre los muslos ajenos. Si vivir en el mundo 2.0 tiene alguna ventaja, esa es precisamente que sabemos con quién nos vamos a encontrar. (O no, el experimento social Simple PickUp es sumamente revelador).
Por el contrario, y mientras piernas jóvenes galopan hacia una tienda Inditex, no encuentro a nadie preocupado por adquirir, ya no el nuevo cárdigan beige, sino el bagaje suficiente para mantener …

La mujer que susurraba reggaeton

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Esta mujer se acerca a la nevera despacio y sin zapatillas. Canturrea mami mami con tu body este party es un safari, mientras se contonea. Hombros hacia atrás, pecho paloma, cadera giratoria. Hace la ola y queda contagiada por el espíritu de Buena Vista Social Club. Su mente gravita sobre La La Land. Sabe que ayer quedaba un yogur natural en la nevera y otro de melocotón con tropezones del Mercadona. A esta mujer, de redecilla y visón en las fiestas de guardar, le corroe la curiosidad (¡y el hambre!). Está a punto de comprobar una verdad universal: el oído de un sordo es arbitrario.
* Y es que, su marido Jorge Luis, durante la cena de Navidad bailó como una sirena sincronizada un reggaeton lento, de esos que no se bailan hace tiempo. Sin embargo, ya pasada la fiesta, volvió a su estado natural de ameba. Esta mujer, previendo la metamorfosis fue capaz de articular una plegaria a tiempo. -¡El yogur de tropezones es mío!  Jorge Luis emitió una luz tenue, como de nebulosa planetaria. Lue…

Día de Reyes y perros del Snapchat.

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Antes de cualquier reunión con mi jefa, solía mirar Instagram. Me entretenía. Para los que no me conocéis, mirar cómo una billboard humana rinde culto al capitalismo no es algo que vaya conmigo. De hecho, contradice muchos de mis principios (el de "sé austera, vive feliz con poco y no te excedas", entre otros). Y, aunque sabía que mirar no hacía daño a nadie, siempre me preguntaba por qué la mitad de la humanidad, en la que claramente me incluía, seguíamos las tendencias con un fervor cuasi religioso. * Es verano y estoy tumbada en una hamaca frente al mar. Mi madre trata de hacerme una trenza. La cala está abarrotada y llevo el mismo bikini que media playa. Un locus amoenus en toda regla para cualquier chica de ciudad. A nuestra izquierda, una niña se hace un selfie en una roca. A nuestra derecha, un par de adolescentes sacan la lengua frente a la pantalla del móvil en un claro intento de que aparezca una lengua de perro en la fotografía. Patético.

- Estoy cansada de ser u…

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* Puedes escribirnos a
nosotrosquemamosmadrid@gmail.com

¿Quién demonios son los sabios?

Tres advertencias antes de comenzar La primera. Aquí no encontrarás a ningún sabio. La segunda. Es posible que citemos a alguno, aunque a ti, personalmente, no te lo parezca.  La tercera. Reconocemos que el nombre del blog es algo pretencioso. 
*
Escriben aquí



P
Estoy enganchada a The Guardian. Uso más su aplicación que el Whatsapp. Europa es mi casa. Leo bastante(s leyes). Soy de las que escucha Alt-j, pero también a Lady Gaga. Sé que Madrid es una trampa. Me despierta la radio. No me tomo demasiado en serio. Mi vida se resume en un Why I stopped caring about being cool. Dejé Instagram hace seis meses, el mismo día que decidí que no volvería a entrar en una tienda de Inditex. Ni tengo Facebook ni puedo vivir sin té verde. Sé bailar desde una jota aragonesa hasta unas sevillanas. El aurresku lo tengo pendiente. Bebo mucha agua. Me río por todo. Sueño con quemar mi móvil. Escribo un blog también. Se llama "Los sabios pescan aquí". Reconozco que el nombre es un poco pretencioso. 

A
T…